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Eres, como una tormenta, inquieta, inesperada.
Eres, el caos que lo inunda todo y la tranquilidad con la que arrasas.
Eres, claros y oscuros.
Eres, sin duda, la calma, mi calma.
Eres, una tarde de lluvia cualquiera de esta semana.
Eres, un sábado de locura y
un domingo en la cama, mi cama.
Eres, el viento que empuja hacia mis metas.
Eres, el miedo que hace que cruce montañas. - Eres, sin duda, alivio para el alma, mi alma.
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miércoles, 11 de mayo de 2016
Una tarde de lluvia
miércoles, 9 de diciembre de 2015
Imaginarte
En estos días me da por imaginar cómo sería todo si volviéramos a hablar. Contarnos cómo hemos pasado el día, lo primero que se nos pase por la cabeza, nuestros secretos.
Me gusta imaginar que un día cojo un avión y lo dejo todo para empezar de nuevo junto a ti. Imagino nuestra casa, cómo serían nuestras rutinas, trabajo, hasta me imagino tus manías y cómo acentuaría las mías. Imagino los besos de por las mañanas antes de ir al trabajo y los de por las noches antes de ir a dormir. Es una costumbre que te haría prometer que nunca olvidaríamos, da igual cómo estemos, pero todas las noches no nos iríamos a dormir sin decirnos todo lo que nos queremos.
Imagino los desayunos eternos a tu lado o los experimentos en la cocina. Los viajes, las comidas, las compras.
Me gusta imaginar cómo serían nuestros enfados, descubrir tu carácter. Que te des cuenta del mío. Salidas hasta las tantas o tardes interminables de sofá y manta. Me gusta imaginar tu olor nada más salir de la ducha o el de las tostadas que preparas por la mañana.
Me gusta imaginar, pero lo que más me gusta es imaginarte
Me gusta imaginar que un día cojo un avión y lo dejo todo para empezar de nuevo junto a ti. Imagino nuestra casa, cómo serían nuestras rutinas, trabajo, hasta me imagino tus manías y cómo acentuaría las mías. Imagino los besos de por las mañanas antes de ir al trabajo y los de por las noches antes de ir a dormir. Es una costumbre que te haría prometer que nunca olvidaríamos, da igual cómo estemos, pero todas las noches no nos iríamos a dormir sin decirnos todo lo que nos queremos.
Imagino los desayunos eternos a tu lado o los experimentos en la cocina. Los viajes, las comidas, las compras.
Me gusta imaginar cómo serían nuestros enfados, descubrir tu carácter. Que te des cuenta del mío. Salidas hasta las tantas o tardes interminables de sofá y manta. Me gusta imaginar tu olor nada más salir de la ducha o el de las tostadas que preparas por la mañana.
Me gusta imaginar, pero lo que más me gusta es imaginarte
miércoles, 25 de noviembre de 2015
Te sigo queriendo
Yo te quiero, te juro que te quiero, es más, podría y puedo decir que quiero que pasemos toda la vida juntos. Lo tengo claro. Muy claro. Lo decidí hace ya casi cinco años, y he disfrutado contigo. Mucho, a pesar de que hemos tenido épocas de flaqueo. A pesar de todo me gustas y he decidido luchar por nosotros, aunque te me estás resistiendo.
Hoy creo que ha sido nuestro peor día, el peor día de toda nuestra historia, peor aún que cuando me dijeron que nos volvíamos a ver en julio el primer año. Hoy me has puesto al límite, es más, tengo miedo de nuestro reencuentro mañana. Mucho. Se que tu no tienes la culpa, se que quien tiene la culpa son aquellos que se han desenamorado de ti, que se han acostubrado a la rutina, a que se lo den todo hecho. Que tienen pánico a los cambios y a las cosas nuevas, y a los nuevos.
Pero no te preocupes, yo te quiero, te prometo que no tiraré la toalla, mañana cuando me despierte será un día nuevo. No permitas que te deje, aunque yo no quiera, sígueme queriendo.
Hoy creo que ha sido nuestro peor día, el peor día de toda nuestra historia, peor aún que cuando me dijeron que nos volvíamos a ver en julio el primer año. Hoy me has puesto al límite, es más, tengo miedo de nuestro reencuentro mañana. Mucho. Se que tu no tienes la culpa, se que quien tiene la culpa son aquellos que se han desenamorado de ti, que se han acostubrado a la rutina, a que se lo den todo hecho. Que tienen pánico a los cambios y a las cosas nuevas, y a los nuevos.
Pero no te preocupes, yo te quiero, te prometo que no tiraré la toalla, mañana cuando me despierte será un día nuevo. No permitas que te deje, aunque yo no quiera, sígueme queriendo.
miércoles, 2 de septiembre de 2015
Vete
Prométeme que te irás. Prométeme que un día cogerás todas tus cosas y te irás. Sin decir nada, sin echar la vista atrás. Harás como el pequeño Totó en la película Cinema Paradiso. Cogerás todo lo que es tuyo: tu ropa, tus cuadernos, tus libros, sobre todo tus libros. Y te irás, te irás lejos, aprovecharás tu vida. Vivirás.
No volverás por nada del mundo. Ni una carta, ni un correo electrónico, ninguna llamada, ningún whatsapp, ya me encargaré de borrarte de todas las redes sociales. Nada. No sabremos nada de ti. Ni de tus éxitos ni de tus fracasos, sobre todo de tus fracasos.
Coge una maleta y viaja. Piérdete por Europa, o por el mundo. Conoce, nunca te canses de conocer. Conoce a gente. Llegará un momento en el que con solo dos palabras sabrás leer a la gente, cuando llegues a ese punto sigue descubriendo a más. No te crees enemigos, acuérdate de lo que te decía la sabia de tu abuela: Haz amigos hasta en el infierno. Aquellos son los que más tendrás que cuidar y conservar
Y si algún día tus éxitos son tan grandes que sientes necesidad de compartirlos con alguien, no vuelvas. Sigue caminando. Volver solo significará que has echado la vista atrás, y eso es un retroceso. Camina, con la cabeza bien alta, con paso firme y derecho.
Respira, respira para sentir que estás vivo, como dice esa canción de Bebe. Aprende a respirar, te servirá para saber comportarte en los peores momentos.
Enamórate. Enamórate todos los días, mejor dicho a cada segundo. Enamórate del paisaje, de un olor, de un edificio. De una persona también. Enamórate de ella muchas veces. Comete locuras, en el amor uno nunca está cuerdo.
Da las gracias, siempre. A todas horas. Y, aunque ahora no lo entiendas, da las gracias porque un día te hice prometer que te irías y nunca más volverías.
No digas nada, no quiero que digas nada.
Vete.
lunes, 13 de abril de 2015
Me gustas
Lo he vuelto a hacer. Le he dado a me gusta. Mira que intento una y otra vez contenerme, pero es que el botón me llama. Tenía que hacerlo. Los llevo contados. Llevo contados todos los me gusta que he dado a tus fotos en Instagram y tus publicaciones en Facebook. Siempre desde la sombra, como el que no está y se pasa. Y de vez en cuando te hablo y te recuerdo.
Es asombroso ver como en el poco tiempo que nos hemos visto cara a cara no nos hemos preocupado por conocernos, y después de varios meses sin saber el uno del otro ahí estamos. Dándonos a me gusta mutuamente porque un día apareciste por el muro de una de mis redes sociales. Me gusta la página que me recomendaste, me gusta a tus fotos, me gusta a tus publicaciones. Desde ese momento sé más de ti y me parece increíble que durante meses no hablásemos por coincidencia de muchas de las cosas que tenemos en común.
Si podemos ponerle a la vida real un botón de me gusta o no me gusta que sea para estas cosas, esas que no hemos aprovechado. Como estar cerca y no conocernos. Yo le daría al me gusta de la vida por haber coincidido donde nos conocimos. Le daría me gusta a las conversaciones improvisadas por whatsapp o los vaciles por el pasillo. ¿Que fácil serían muchas cosas si existiera el me gusta de la vida, verdad?
Mientras escribía esto lo he vuelto a hacer, no puede ser, le he dado a me gusta. Pero es que no lo puedo evitar, me gustas.
Es asombroso ver como en el poco tiempo que nos hemos visto cara a cara no nos hemos preocupado por conocernos, y después de varios meses sin saber el uno del otro ahí estamos. Dándonos a me gusta mutuamente porque un día apareciste por el muro de una de mis redes sociales. Me gusta la página que me recomendaste, me gusta a tus fotos, me gusta a tus publicaciones. Desde ese momento sé más de ti y me parece increíble que durante meses no hablásemos por coincidencia de muchas de las cosas que tenemos en común.
Si podemos ponerle a la vida real un botón de me gusta o no me gusta que sea para estas cosas, esas que no hemos aprovechado. Como estar cerca y no conocernos. Yo le daría al me gusta de la vida por haber coincidido donde nos conocimos. Le daría me gusta a las conversaciones improvisadas por whatsapp o los vaciles por el pasillo. ¿Que fácil serían muchas cosas si existiera el me gusta de la vida, verdad?
Mientras escribía esto lo he vuelto a hacer, no puede ser, le he dado a me gusta. Pero es que no lo puedo evitar, me gustas.
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