domingo, 26 de julio de 2015

Mi discurso de graduación

Aquí os dejo el texto de mi primer discurso, digo que es el primero porque cuando domine el mundo entero os cansaréis de escucharme todos los días...



En primer lugar quería dar las gracias a todos los que estáis aquí acompañándonos en este día y en especial a mis compañeros, que han querido que hoy sea su voz. .
Intentaré ser breve, clara y concisa, que para eso hemos estado cuatro años ensayando cómo ser periodistas.

Podría utilizar varios de los tópicos que se suelen reseñar en discursos como este:

  • El primer día de universidad. De ese día solo recuerdo una frase y porque la escribí en la primera y última entrada de un blog que se suponía que iba a ser el diario de la carrera. Decía así: “Sed rebeldes, sacad matrículas”, y eso es lo que hemos estado intentando durante estos cuatro años, ahora tenemos que seguir siendo rebeldes y mostrar la mejor versión de nosotros mismos día a día.
  • Podría hablar de los profesores que hemos tenido: cómo Mercedes nos hizo soñar con que queríamos ser redactores y escribir reportajes era lo nuestro. Con Pepa nos creímos los más expertos delante y detrás de las cámaras. Rebeca hizo que nos picara el gusanillo de la radio. Carles y Julio nos hicieron soñar con que seríamos grandes presentadores de telediario. Francescutti nos abrió la puerta hacia la opinión y con Emilio descubrimos lo maravilloso y caótico que es hablar de cualquier tema sin ninguna regla, cuatrocientas palabras y un papel en blanco para hacer lo que quisiéramos. Ahora solo falta que lo que hemos aprendido en esas prácticas lo apliquemos a nuestro trabajo.
  • Otro de los temas tópicos que suele salir en estos discursos son las frases y situaciones por las que recuerdas a los profesores. Recordaréis a Sendín por lo que se aplaudía en sus clases, a Vacas y Madariaga por contar las veces que decía una palabra en inglés uno y las que se tocaba la barbilla el otro. No os olvidareis de las expresiones “gorilaje”, “más fantasmas que en los castillos de Escocia” o “esto no es un kindergarten, señores” gracias a Quintana. Recordaréis personajes y personalidades que han ido apareciendo durante toda la carrera como Lasswell o Lazasfell, y otros que nos han acompañado durante este último año. Cuarto se ha sustentado en Alberto Cairo, como gurú de la infografía, Igartúa, y su investigación sobre la inmigración, y el sexo. El sexo como variable independiente, cualitativa, nominal. No vayan a pensar mal. Bueno aunque de la manera que estáis pensando también se ha tocado el tema, Umbral o Bécquer eran muy dados a ello.
Hoy es un día en el que todo esto nos viene a la cabeza. Es un día para echar la vista atrás, pero sobre todo, para mirar hacia delante. Algunos volverán a sus ciudades o pueblos, otros se resistirán y tendrán el futuro más que planeado, y otros, como yo, se harán la dichosa pregunta ¿y ahora qué? ¿Seguimos estudiando? ¿Cogemos un avión y empezamos de nuevo? Es un momento de tomar decisiones, quizás no sean las adecuadas, pero estoy segura que de todas ellas aprenderemos.

Dicen que somos la generación perdida, yo les respondo a modo de ese anuncio que seguro que habéis escuchado: Nosotros somos la generación encontrada. Los que nos reunimos hoy aquí somos creativos, luchadores, soñadores, los hay que viven enamorados de la radio o de la televisión, que quieren recorrer el mundo con una mochila y volver para contárnoslo. Los hay que aman el deporte, las motos, los que te trasmiten solo con un boli y papel, a los que los que no les importaría trabajar en la investigación. En este salón de actos nos sentamos hoy personas muy diferentes con sueños dispares, pero nos sentamos para levantarnos y acabar algo juntos.

Os dirán que estamos en el peor momento laboral, nos definen como los eternos becarios. ¡No! Somos aquellos que ante los problemas buscan soluciones, somos personas que entienden el significado de la palabra perseverar, y si algún día tenemos que decir basta lo haremos. Tenemos una filosofía basada en el sacrificio y esfuerzo. Se trata de soñar grande y trabajar duro para llegar a ser lo que queremos y no lo que quieren que seamos.

Dicen que es el peor momento para ser periodista, pero también para ser maestro, ingeniero o médico. Nuestra profesión no solo se enfrenta a la crisis económica. Nos enfrentamos a una crisis anterior, la de no saber adaptarse y a otra peor, una crisis de identidad. Los tiempos cambian y nuestra profesión lo hace con ellos a una velocidad increíble. Hace diez años estoy segura que ninguno de los que salían recién graduados pensaban en trabajar en el entorno web. Esta profesión es una carrera de fondo en la que hay que estar renovándose continuamente, pero siempre trabajando con una premisa: la verdad. Todos sabemos que la objetividad no existe, debemos aprender y luchar por trabajar por y para la verdad, siendo honestos con nosotros mismos y, sobre todo, con nuestro público.

Llega el momento de decir adiós, aunque yo más que de adiós soy de hasta luego. Se hará raro no volver en septiembre y ver lo perdidos que es están los de primero, no quejarnos por tener que ir a gestión o a la biblioteca o al aulario 3, aquí todo está lejos. Echaremos de menos pedir material a Marga, que Nerea nos dé una de sus clases sobre avid, manejar la mesa de mezclas o el control del plató, o darles la tabarra a los técnicos con las cámaras y ordenadores.

En definitiva, echaremos de menos la Universidad, con sus cosas buenas y no tan buenas. Aquí hemos cambiado, y quién se niegue a verlo se está mintiendo. En estos cuatro años hemos crecido como personas, nos hemos quitado los caparazones con los que vivimos día a día y hemos brillado con luz propia, una luz que es difícil de apagar.

Como decía es tiempo de decir hasta luego, pero también de dar las gracias. Gracias en mayúsculas. Gracias a los profesores porque con ellos hemos aprendido de lo bueno y de lo malo. Gracias a aquellos que se presentaban en clase para leer y subrayar un libro o unas diapositivas. Pero gracias, sobre todo, a esos que sienten pasión por la enseñanza y la profesión. Gracias a José Manuel, por aceptar nuestra invitación a ser la representación de los profesores en este acto. Nuestra relación ha sido corta, tan solo tres semanas para que surgiera el flechazo entre nosotros. Pero estas tres semanas han bastado para ver la pasión que tienes por tus alumnos, aunque hayan sido dos grupos que te cayeron de forma inesperada y quizás en el peor momento. Gracias porque nos hiciste ver que si a alguien le interesa su trabajo y quiere lo da todo y se esfuerza.

No puedo terminar sin dar las gracias a aquellos que se llevaban las manos a la cabeza cuando tu respuesta a la pregunta ¿hijo, tú qué quieres ser de mayor? era: periodista. ¿Pero estudiarás algo más, no? decían. Gracias a nuestros padres y familia que hoy están compartiendo este momento tan especial. Gracias por creer en nosotros cuando ni siquiera nosotros mismos lo hacíamos, gracias por aguantar las semanas de exámenes, los días de grabación, los madrugones y los insomnios. Simplemente gracias por estar ahí.

Y cómo no, gracias a mis compañeros. Hemos sido un grupo con altibajos, como la vida. Unas veces muy unidos y otras sin soportarnos un segundo. Pero de todos estos años quedaos siempre con las cosas buenas, las personas que habéis conocido, los amores fugaces o eternos o los amigos que habéis hecho. Han sido cuatro años intensos de carrera, pero de una carrera de entrenamiento. Hoy puedo decir que estáis, estamos preparados para la verdadera competición de fondo ¡Enhorabuena! Nos vemos por el camino.