sábado, 22 de octubre de 2016

Ese día

¿Te acuerdas de ese día? Fue algo inesperado, pero he de admitirte que desde que me enteré de que andabas cerca fantaseaba con que te acordaras de mi en algún momento de tu ajetreada semana y nos viéramos. Que con la excusa de tomarnos unas cañas, nos pusiéramos al día.
Te la jugaste mucho, en esa semana no había aparecido por las redes sociales y corrías el riesgo de no encontrarme. Podría haber estado en otra ciudad, tener otros planes... pero apareciste. Apareciste de una forma inesperada, en un lugar inesperado y en el momento aún menos esperado.
Pero lo que más me sorprende fue mi reacción tomando el control de una tarde atípica, en donde no hubo ningún silencio de esos que llaman incómodo.
Cuando les cuento a las chicas cómo fue esa tarde les hablo de eso, de que no hubo silencios. Que conociéndome es raro.
Me acuerdo perfectamente de las conversaciones que tuvimos. De los detalles. De algunos de tus tics, de tus muletillas.
¿Y ahora pasado el tiempo qué nos queda? El recuerdo del paseo por las calles, el descubrirnos poco a poco, de acabar empapados por la lluvia.
¿Te acuerdas de ese día? Pronto, muy pronto, lo repetiremos. Pasaremos horas hablando sin decir nada y descubriendo y redescubriendo lugares que solo uno de os dos conoce.
Me parece una locura pensar que nos volveremos a reencontrar, y el lugar donde lo haremos. Pero si no hacemos locuras ahora, ¿cuándo las haremos?
¿Te acuerdas de ese día? Pues desde ese día. Hasta hoy. Quizás hasta siempre.

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