En primer lugar quería
dar las gracias a todos los que estáis aquí acompañándonos en este día y en especial a mis compañeros, que han
querido que hoy sea su voz. .
Intentaré ser breve,
clara y concisa, que para eso hemos estado cuatro años ensayando cómo ser
periodistas.
Podría utilizar varios
de los tópicos que se suelen reseñar en discursos como este:
- El primer día de universidad. De ese día solo recuerdo una frase y porque la escribí en la primera y última entrada de un blog que se suponía que iba a ser el diario de la carrera. Decía así: “Sed rebeldes, sacad matrículas”, y eso es lo que hemos estado intentando durante estos cuatro años, ahora tenemos que seguir siendo rebeldes y mostrar la mejor versión de nosotros mismos día a día.
- Podría hablar de los profesores
que hemos tenido: cómo Mercedes nos hizo soñar con que queríamos ser
redactores y escribir reportajes era lo nuestro. Con Pepa nos creímos los
más expertos delante y detrás de las cámaras. Rebeca hizo que nos picara el gusanillo de la radio.
Carles y Julio nos hicieron soñar con que seríamos grandes presentadores
de telediario. Francescutti nos abrió la puerta hacia la opinión y con
Emilio descubrimos lo maravilloso y caótico que es hablar de cualquier
tema sin ninguna regla, cuatrocientas palabras y un papel en blanco para hacer
lo que quisiéramos. Ahora solo falta que lo que hemos aprendido en esas
prácticas lo apliquemos a nuestro trabajo.
- Otro de los temas tópicos que
suele salir en estos discursos son las frases y situaciones por las que
recuerdas a los profesores. Recordaréis a Sendín por lo que se aplaudía en
sus clases, a Vacas y Madariaga por contar las veces que decía una palabra
en inglés uno y las que se tocaba la barbilla el otro. No os olvidareis de
las expresiones “gorilaje”, “más fantasmas que en los castillos de
Escocia” o “esto no es un kindergarten, señores” gracias a Quintana.
Recordaréis personajes y personalidades que han ido apareciendo durante
toda la carrera como Lasswell o Lazasfell, y otros que nos han acompañado
durante este último año. Cuarto se ha sustentado en Alberto Cairo, como
gurú de la infografía, Igartúa, y su investigación sobre la inmigración, y
el sexo. El sexo como variable independiente, cualitativa, nominal. No
vayan a pensar mal. Bueno aunque de la manera que estáis pensando también
se ha tocado el tema, Umbral o Bécquer eran muy dados a ello.
Hoy es un día en el que
todo esto nos viene a la cabeza. Es un día para echar la vista atrás, pero
sobre todo, para mirar hacia delante. Algunos volverán a sus ciudades o pueblos,
otros se resistirán y tendrán el futuro más que planeado, y otros, como yo, se
harán la dichosa pregunta ¿y ahora qué? ¿Seguimos estudiando? ¿Cogemos un avión
y empezamos de nuevo? Es un momento de tomar decisiones, quizás no sean las
adecuadas, pero estoy segura que de todas ellas aprenderemos.
Dicen que somos la
generación perdida, yo les respondo a modo de ese anuncio que seguro que habéis
escuchado: Nosotros somos la generación encontrada. Los que nos reunimos hoy
aquí somos creativos, luchadores, soñadores, los hay que viven enamorados de la
radio o de la televisión, que quieren recorrer el mundo con una mochila y
volver para contárnoslo. Los hay que aman el deporte, las motos, los que te
trasmiten solo con un boli y papel, a los que los que no les importaría
trabajar en la investigación. En este salón de actos nos sentamos hoy personas
muy diferentes con sueños dispares, pero nos sentamos para levantarnos y acabar
algo juntos.
Os dirán que estamos en
el peor momento laboral, nos definen como los eternos becarios. ¡No! Somos
aquellos que ante los problemas buscan soluciones, somos personas que entienden
el significado de la palabra perseverar, y si algún día tenemos que decir basta
lo haremos. Tenemos una filosofía basada en el sacrificio y esfuerzo. Se trata
de soñar grande y trabajar duro para llegar a ser lo que queremos y no lo que
quieren que seamos.
Dicen que es el peor
momento para ser periodista, pero también para ser maestro, ingeniero o médico.
Nuestra profesión no solo se enfrenta a la crisis económica. Nos enfrentamos a
una crisis anterior, la de no saber adaptarse y a otra peor, una crisis de
identidad. Los tiempos cambian y nuestra profesión lo hace con ellos a una
velocidad increíble. Hace diez años estoy segura que ninguno de los que salían
recién graduados pensaban en trabajar en el entorno web. Esta profesión es una
carrera de fondo en la que hay que estar renovándose continuamente, pero
siempre trabajando con una premisa: la verdad. Todos sabemos que la objetividad
no existe, debemos aprender y luchar por trabajar por y para la verdad, siendo
honestos con nosotros mismos y, sobre todo, con nuestro público.
Llega el momento de
decir adiós, aunque yo más que de adiós soy de hasta luego. Se hará raro no
volver en septiembre y ver lo perdidos que es están los de primero, no
quejarnos por tener que ir a gestión o a la biblioteca o al aulario 3, aquí
todo está lejos. Echaremos de menos pedir material a Marga, que Nerea nos dé
una de sus clases sobre avid, manejar la mesa de mezclas o el control del
plató, o darles la tabarra a los técnicos con las cámaras y ordenadores.
En definitiva, echaremos
de menos la Universidad, con sus cosas buenas y no tan buenas. Aquí hemos
cambiado, y quién se niegue a verlo se está mintiendo. En estos cuatro años
hemos crecido como personas, nos hemos quitado los caparazones con los que
vivimos día a día y hemos brillado con luz propia, una luz que es difícil de
apagar.
Como decía es tiempo de
decir hasta luego, pero también de dar las gracias. Gracias en mayúsculas.
Gracias a los profesores porque con ellos hemos aprendido de lo bueno y de lo
malo. Gracias a aquellos que se presentaban en clase para leer y subrayar un
libro o unas diapositivas. Pero gracias, sobre todo, a esos que sienten pasión
por la enseñanza y la profesión. Gracias a José Manuel, por aceptar nuestra
invitación a ser la representación de los profesores en este acto. Nuestra
relación ha sido corta, tan solo tres semanas para que surgiera el flechazo
entre nosotros. Pero estas tres semanas han bastado para ver la pasión que
tienes por tus alumnos, aunque hayan sido dos grupos que te cayeron de forma
inesperada y quizás en el peor momento. Gracias porque nos hiciste ver que si a
alguien le interesa su trabajo y quiere lo da todo y se esfuerza.
No puedo terminar sin dar
las gracias a aquellos que se llevaban las manos a la cabeza cuando tu
respuesta a la pregunta ¿hijo, tú qué quieres ser de mayor? era: periodista.
¿Pero estudiarás algo más, no? decían. Gracias a nuestros padres y familia que
hoy están compartiendo este momento tan especial. Gracias por creer en nosotros
cuando ni siquiera nosotros mismos lo hacíamos, gracias por aguantar las
semanas de exámenes, los días de grabación, los madrugones y los insomnios. Simplemente
gracias por estar ahí.
Y cómo no, gracias a mis
compañeros. Hemos sido un grupo con altibajos, como la vida. Unas veces muy
unidos y otras sin soportarnos un segundo. Pero de todos estos años quedaos
siempre con las cosas buenas, las personas que habéis conocido, los amores fugaces
o eternos o los amigos que habéis hecho. Han sido cuatro años intensos de
carrera, pero de una carrera de entrenamiento. Hoy puedo decir que estáis,
estamos preparados para la verdadera competición de fondo ¡Enhorabuena! Nos
vemos por el camino.
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